Virgen y Niño
Elevada sobre el tiempo, sostenida por la tradición
Una vieja peana de madera — columna que quizás sostuvo otras imágenes, otros momentos — se convierte en el pedestal perfecto para la escena más íntima: la Virgen y el Niño, juntos, como siempre.
Las figuras, elaboradas con papel, cemento y pintura acrílica, tienen esa textura rugosa y honesta que solo lo hecho a mano puede ofrecer. No buscan la perfección del molde; buscan la verdad del gesto.
A su alrededor, cada elemento cuenta su propia historia:
✦ Flor de arpillera tejida a mano, rústica y cálida
✦ Un cascabillo convertido en tiesto — la naturaleza reciclada con ingenio y ternura
✦ Piña de cedro con su aroma persistente
✦ Paniculatas secas, eternas en su fragilidad
✦ Fragmentos de cerámica mudéjar, memoria viva de culturas que supieron crear juntas
Una pieza que eleva lo cotidiano. Que encuentra belleza en lo que otros descartan. Que recuerda que lo sagrado siempre estuvo cerca, esperando ser visto.
Nace todos los días.