Niño y Cruz
El hierro que guardó puertas ahora custodia lo eterno
Durante décadas — quizás siglos — este trozo de reja centenaria de forja estuvo en su sitio: separando, protegiendo, delimitando. Hoy tiene una nueva misión. Sostener.
Sobre ese hierro que el tiempo ha marcado y ennoblecido, Jesucristo en la Cruz se eleva con toda la fuerza del metal. A sus pies, el Misterio completo: figuras todas ellas metálicas, forjadas con la misma materia que la base, como si siempre hubieran pertenecido a ella.
La tierra y la naturaleza completan la escena con una generosidad silenciosa:
✦ Pizarra oscura y firme como la fe
✦ Flores secas y cardo azul silvestre
✦ Yesca natural del campo
✦ Líquenes, esos seres que viven entre la piedra y el aire
✦ Turmalina y pirita, minerales de protección y luz dorada
✦ Fragmento de teja romana, memoria de otro tiempo
Una pieza que habla de permanencia. De lo que resiste. De lo que, a pesar de todo, sigue en pie.
Nace todos los días.