Nace por todos, muere por todos, resucita...
El principio y el final. La misma historia. El mismo cielo.
Hay piezas que no necesitan explicación. Esta es una de ellas.
A los pies de un Jesucristo en la Cruz — figura antigua de barro y madera, recuperada, con toda la memoria que eso implica — nace un Niño Jesús de silicona, suave y vulnerable como todo recién llegado al mundo. El mismo ser. El mismo amor. El mismo destino.
Nace. Se entrega. Resucita.
La tierra de Castilla y Cantabria sostiene la escena con generosidad:
✦ Piedra de Villalba de los Alcores, ocre y antigua
✦ Piedras de Berrueces y Tamariz, del corazón de la meseta
✦ Líquenes del Asón, entre la roca y el aire cántabro
✦ Cuarzo transparente como la fe
✦ Bayas silvestres, rojas como la vida
✦ Tela natural
✦ Pétalos de orquídea y otras flores secas
Una pieza sencilla, dicen. Pero en esa sencillez está todo.
Nace todos los días.